De los que defienden la importancia de una buena tortilla de patatas harta olvidada en los restaurantes, de la cocina sencilla, la de la mama, la de la amatxu, la de la mare, la de....
Por muchos idiomas que sepamos el fondo es el mismo, el de el sabor temprano, el recuerdo del primer dulce, el recuerdo del primer salado, al el pan de nuestro panadero de toda la vida, de los sabores con los que crecemos.

Al recuerdo de las primeras chuletillas a la brasa con los amigos, a la del cordero guirra, al de chuletillas de lechazo manchego, a la de una buena parrillada de sardinas con pimientos y cebolla pochada, al que unirse significa comida, en donde disfrutamos, gozamos y sentimos de los padeceres de nuestros seres queridos...
Hoy despues de una de esas conversaciones que os digo me doy cuenta de que una amigo o amiga ya sea de aqui o de alli, se merecen la misma consideracion y respeto que cualquier afamado chef de reconocido prestigio, hoy doy las gracias a todos aquellos que se ponen dia a dia frente al fogon de sus casas porque sin ellos y sin l@s que ya no estan, han echo que podamos continuar su labor ya sea dentro o fuera del restaurante.







